sábado, 16 de octubre de 2010

Cuando eres pequeño te enseñan a no tropezar dos veces con la misma piedra, te enseñan también a disimular, por si por casualidad te caes que te levantes rápido y ágilmente, pero a medida que creces te das cuenta que tropezar varias veces con la misma piedra es ley de vida, sea grande o pequeña tarde o temprano tropezarás, después te reprocharás el haberlo hecho, conseguirás levantarte, utilizarás todo tu empeño y te esforzarás por conseguirlo y cuando lo hagas te sentirás orgulloso, aunque posiblemente el día que menos lo esperes lo volverás a hacer, volverás a caer una vez más y seguramente ya cansado de caerte, esta vez lo darás por perdido, ni siquiera te molestarás en intentar levantarte, porque predices que tu destino será volver a caer, y sabes que hay piedras que marcan tu camino y permanecen constantes aún con el paso del tiempo, pero algo en tu interior te dice: “¡INTÉNTALO!, saca fuerzas de dónde no las hay y demuéstrale al mundo lo mucho que vales”, pero si quieres seguir o no lo que te dicta el corazón, o te aconseja la mente, es únicamente cosa tuya.

Por tratar de seguir tantas veces lo que mi corazón y mi mente decían acabé yendo sin dirección.

Eres tú la piedra que se cruzó y marcó mi camino.


Alonso Velázquez, María

No hay comentarios:

Publicar un comentario