“LAS LETRAS SOBRE LA MESA”
Aquella reunión tenía un fin de vital importancia, pues esa misma noche visitaría la humilde morada que compartían mis amigos, la señora RAE.
Todo debía estar en perfecto estado, y de eso ya se encargó Matemáticas, que era muy puntillosa. Colocó tres fuentes de felicidad, una bandeja de amor, dos cuencos de alegría y para beber, la bebida más saludable: euforia con cariño y una pizca de diversión.
Ya estaba todo organizado, ahora sólo les quedaba soportar la impaciencia que invadía cada cuerpo allí presente.
Filosofía con el femenino tocado negro que adornaba su cabeza para la ocasión y cuyo pequeño tul acariciaba su mejilla derecha, charlaba sin pudor mientras Inglés se dejaba entusiasmar por sus elocuentes palabras, Valenciano miraba de reojo como su amigo se maravillaba cada vez más ante las palabras de su peculiar amiga. Matemáticas se mantenía distante, no sabía cómo hacer para llamar la atención, ¡era siempre tan lógica!, pecaba de aburrida. Sus temas eran previsibles y cuadriculados mientras que su amiga dejaba paso a la imaginación, cualidad de la que ella carecía.
Matemáticas, que insistía en mantenerse al margen de la conversación, no tardó en advertir lo que parecía un golpe en la puerta, y se apresuró a abrir ésta. Todos salieron a recibir a la señora RAE con una gran sonrisa, en símbolo de respeto y gratitud.
La señora RAE era una mujer muy correcta, se caracterizaba por un asombroso saber estar y una elegancia innata. Tomó asiento y tras ésta, todos los allí presentes.
Gran silencio se instaló en la sala durante segundos y yo diría, incluso que largos minutos, ¡Qué difícil fue aquel momento de poner las letras sobre la mesa!, pronto, RAE admitió que no se andaría con rodeos que venía a hacerles una propuesta, tendrían que idear un término que provocara sonrisas , que fuera sinónimo de felicidad, que alegrara corazones…
No fue nada fácil, la palidez de sus caras indicaba desconcierto, temían no poder suplir las necesidades de una de las mujeres más influyentes de la sociedad española.
Mucho tiempo estuvieron diseñando aquel vocablo, hasta que finalmente un acrónimo crearon. Las dos primeras letras fueron elegidas al azar, la primera sílaba de aquel nuevo término sería : “NA”, sus precedentes indicarían que las virtudes deben ser dadas al mundo entero, así pues, las siguientes sílabas fueron: “VI” y “DAD”.
RAE emocionadísima por el rotundo éxito que le había causado aquella palabra, sólo pudo añadir que desde ese momento, ese día quedaría conmemorado como el día de la Navidad.
El sonido del frágil cristal, de las copas preparadas para la ocasión, se interrumpía por las voces que al unísono anunciaban una feliz Navidad.
María Alonso Velázquez. [19/11/10]
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"Las letras sobre la mesa" ese es el nombre del cuento navideño que me ha dado el segundo premio en la categoría Juvenil del concurso literario de cuentos navideños Gloria Fuertes de Radioelche.
¡Hola María! Te voy a poner un comentario, pero que sepas que sigo enfadada eh ;)
ResponderEliminarjaja, bueno te dejo mi blog para que lo veas y me sigas como yo a ti, pero sin cariño, que quede claro...
http://anamq.blogspot.com/
te sigo y me sigues? :)
ResponderEliminarhttp://missrunaway.blogspot.com/